Descripción
Hay días en que la piel pide abrigo, y otros en que sólo necesita que la acompañes. Esta crema está pensada para ambos: una textura reconfortante que se funde lentamente, deja la piel suave y convierte su aplicación en un momento de conexión contigo.
Hay productos que acompañan el ritmo del día y otros que te invitan a marcar una pausa; este está pensado para lo segundo.
Con caléndula, lavanda, manteca de karité y glicerina, entrega nutrición y una sensación duradera de comodidad. Un gesto cotidiano para cuidar tu piel con calma, sin prisa y con la certeza de que también mereces ese ratito.






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